Moda & Trends | 19:01
Debut
Coqui publicó su primera novela y explora el amor, la identidad y el paso del tiempo
La autora de En otro tiempo, nosotras habló sobre el origen de su primera novela, la construcción de Clara y Abril, la diversidad, las decisiones y los vínculos atravesados por el paso del tiempo. Además, contó cómo su formación actoral influye en la escritura, qué significó publicar con Editorial Dunken y cuáles son los temas que busca explorar en sus próximos trabajos.
La escritura acompañó a Coqui mucho antes de que pudiera reconocerse a sí misma como escritora. El hallazgo de un cuaderno con poemas escritos en 2003 le permitió reconstruir ese vínculo temprano con las palabras y comprender un recorrido que, años después, desembocaría en la publicación de En otro tiempo, nosotras, su primera novela.
En esta entrevista, la autora profundiza sobre la historia de Clara y Abril, dos mujeres atravesadas por un amor que aparece en un momento complejo de sus vidas, y reflexiona sobre el tiempo, la memoria, la identidad y las decisiones. También habla de su formación como actriz, de la importancia de representar distintas formas de amar con naturalidad y del desafío de dejar que una historia, una vez publicada, encuentre su propio camino entre los lectores.
—Coqui, ¿cuándo descubriste que la escritura podía convertirse en una forma de expresar tu mundo interior?
—Hace muy poco encontré un cuaderno mío del año 2003, lleno de poemas. Algunos bastante malos, debo admitirlo, pero encontrarlo fue muy movilizante porque yo ni siquiera recordaba que había empezado a escribir tan temprano. Ahí entendí que la escritura estuvo mucho antes de que yo pudiera nombrarme escritora. Con los años se convirtió en un lugar donde puedo transformar emociones, preguntas, pérdidas, deseos y cosas que observo en historias. Creo que primero escribí por necesidad y después entendí que también podía hacerlo para comunicarme con otros.
—¿Cómo nació la historia de En otro tiempo, nosotras y cuál fue la primera imagen, escena o emoción que apareció en tu mente?
—Nació de una idea que me perseguía: qué pasa cuando dos personas se encuentran, se aman, pero el momento de sus vidas no acompaña ese amor. La primera emoción fue justamente esa, la de un vínculo que deja una marca, aunque la vida continúe. Después aparecieron Clara y Abril y empecé a preguntarme quiénes eran, qué las unía, qué las separaba y qué podía suceder si el tiempo volvía a ponerlas frente a frente.
—¿Qué significado tiene el título de la novela? ¿Quiénes son esas “nosotras” y a qué hace referencia “otro tiempo”?
—Las “nosotras” son Clara y Abril, pero para mí también pueden ser muchas otras personas que alguna vez tuvieron un vínculo atravesado por el momento en el que sucedió. “Otro tiempo” tiene varios sentidos. Está el tiempo en el que se conocieron, el tiempo que pasó y también ese tiempo hipotético que tantas veces imaginamos: qué habría sucedido si nos hubiéramos encontrado antes, después, siendo otras versiones de nosotras mismas. El título habla un poco de esa pregunta que no siempre tiene respuesta.
—Tu obra está centrada en los vínculos y el amor. ¿Qué clase de amor quisiste explorar a través de sus personajes?
—Quise explorar un amor imperfecto. No me interesaba escribir una historia donde amar resolviera mágicamente todo. Quería hablar de un vínculo donde existe deseo, conexión y sentimientos profundos, pero también decisiones, diferencias, responsabilidades, miedos y consecuencias. Porque a veces querer a alguien no significa necesariamente saber cómo construir una vida con esa persona.
—¿Cuánto tiempo te llevó escribir esta novela y cómo fue el proceso desde la primera idea hasta su publicación?
—El proceso tuvo distintas etapas. Primero estuvo la idea y la escritura, después las relecturas, las correcciones y ese momento bastante difícil en el que una tiene que decidir que el texto está listo para dejar de pertenecerme solamente a mi. Hasta que finalmente llegó la publicación con Editorial Dunken. Ver una historia que había existido durante tanto tiempo en mi cabeza convertida en un objeto que otras personas podían tener entre sus manos fue muy fuerte.
—¿Qué obstáculos personales o creativos debiste atravesar para terminar tu primer libro?
—El primer gran obstáculo fue confiar en que este proyecto podía ver la luz. Incluso hoy a veces me pregunto: “¿Para qué escribo? ¿Quién va a leer un libro mío si todavía no tengo ese público?”. Está el miedo a que la historia no guste, pero también otro más profundo: sentir que tengo algo lindo entre manos y que quizás no llegue a quienes podrían emocionarse con él. Con el tiempo entendí que primero tengo que confiar en la historia, darle la oportunidad de existir y después dejar que encuentre a sus lectores.
—La diversidad y la identidad ocupan un lugar importante en tu propuesta. ¿Qué te interesaba contar sobre estos temas?
—Me interesaba que el vínculo entre dos mujeres pudiera ser contado desde su humanidad. Que la diversidad estuviera presente sin convertir a los personajes únicamente en su orientación sexual. Clara y Abril aman, desean, dudan, se equivocan, tienen miedo y toman decisiones, como cualquier persona. Para mí también es importante que existan cada vez más historias donde distintas maneras de amar formen parte de la literatura con naturalidad.
—¿Considerás que la literatura puede ayudar a derribar prejuicios y generar una mirada más empática sobre las diferentes maneras de vivir y amar?
—Sí. La literatura tiene algo muy poderoso: durante unas páginas nos permite vivir dentro de alguien que no somos. Quizás una persona nunca atravesó determinada experiencia, pero puede acercarse a ella a través de un personaje. No creo que un libro tenga que decirle al lector qué pensar, pero sí puede hacerle preguntas, acercarlo a otras realidades y permitirle mirar desde un lugar que tal vez antes no había considerado.
—¿Tus personajes están inspirados en personas o experiencias reales, o surgieron completamente de la ficción?
—Son personajes de ficción. Por supuesto que cuando escribimos utilizamos cosas que observamos, emociones que conocemos, conversaciones, lugares o situaciones que alguna vez nos atravesaron. Pero no hay una Clara o una Abril reales detrás de la novela. Me gusta tomar pequeñas partículas de realidad y transformarlas hasta que terminan perteneciendo por completo al universo de la historia.
—¿Hubo algún personaje con el que te sintieras especialmente identificada o que te resultara más difícil construir?
—Hay partes de mí repartidas entre distintos personajes, aunque ninguno sea yo. Eso es algo que me interesa mucho de escribir: poder entender incluso a un personaje cuando toma una decisión que yo quizás no tomaría. Los personajes más difíciles son justamente los que te obligan a abandonar tu propia mirada para comprender por qué actúan como actúan.
—¿Qué transformación atraviesan las protagonistas a lo largo de la historia?
—Las dos tienen que enfrentarse a quiénes eran cuando se conocieron y quiénes son después del paso del tiempo. El reencuentro no solamente las enfrenta a lo que sintieron por la otra, sino también a sus propias decisiones. Creo que la transformación más importante pasa por comprender que crecer también implica revisar el pasado sin necesariamente poder cambiarlo.
—La novela habla de conexiones capaces de cambiar el rumbo de una vida. ¿Creés que existen encuentros que llegan en un momento preciso y nos transforman para siempre?
—Sí, absolutamente. Y no necesariamente tienen que durar para siempre. Hay personas que permanecen muchos años y otras que pasan durante un período mucho más corto, pero modifican algo en nosotros. A veces entendemos esa transformación mientras sucede y otras veces recién muchos años después. Creo que hay encuentros después de los cuales uno ya no vuelve a mirar la vida exactamente de la misma manera.
—¿Qué importancia tienen el tiempo, la memoria y las decisiones en el desarrollo de la trama?
—Son fundamentales. Me interesa mucho la idea de que el tiempo modifica la manera en que recordamos. La memoria tampoco es una fotografía exacta: uno reconstruye el pasado desde la persona que es en el presente. Y las decisiones son las que terminan dando forma a nuestras vidas. La novela juega bastante con eso: lo que elegimos, lo que no elegimos y aquello que alguna vez pensamos que podríamos elegir más adelante.
—Además de escritora, sos estudiante de actuación. ¿De qué manera tu formación actoral influye en la creación de personajes y diálogos?
—Muchísimo. La actuación me enseñó a preguntarme qué quiere un personaje, qué está ocultando, qué siente aunque no lo diga y qué sucede en el silencio. Cuando escribo diálogos muchas veces los escucho en mi cabeza como si estuviera viendo la escena. Incluso imagino movimientos, miradas, pausas. Estudiar actuación me ayudó a entender que un personaje no solamente se construye por lo que dice, sino también por todo lo que intenta no decir.
—Sostenés que el arte nace de la observación y de la capacidad de generar empatía. ¿Cómo llevás esa idea a la práctica cuando escribís?
—Observando mucho. Gestos, maneras de hablar, silencios, contradicciones. Me interesan especialmente esas pequeñas cosas que muchas veces dicen más sobre alguien que una explicación. Y trato de no juzgar a mis personajes mientras escribo. Incluso cuando se equivocan necesito comprender qué los llevó hasta ese lugar. Para mí ahí aparece la empatía: no necesariamente en justificar, sino en intentar comprender.
—¿Sentís que la literatura y el teatro son dos caminos distintos o dos lenguajes que se enriquecen mutuamente?
—Para mí se enriquecen muchísimo. La literatura me permite entrar profundamente en el mundo interior de los personajes y la actuación me obliga a llevar todo eso al cuerpo. Una trabaja con palabras y la otra también con silencios, respiración, mirada, movimiento. Desde que estudio actuación siento que observo y escribo las escenas de otra manera.
—Si En otro tiempo, nosotras llegara al teatro o al cine, ¿cómo imaginás esa adaptación y qué personaje te gustaría interpretar?
—Es uno de esos sueños que me permito tener. La imagino especialmente en cine o como una miniserie, porque hay mucho de los espacios, de las miradas y del paso del tiempo que me gustaría ver convertido en imágenes. Y si tuviera la posibilidad de actuar en una adaptación, me encantaría formar parte de ese universo también desde la actuación. Sería muy particular pasar de haber creado esos personajes en una computadora a entrar físicamente en su mundo.
—¿Qué significó para vos publicar tu primera novela con Editorial Dunken?
—Significó volver real algo que durante mucho tiempo había sido solamente un proyecto. Hay un momento muy particular cuando ves tu nombre en la tapa de un libro por primera vez. Ya no es un archivo, no es una idea ni algo que estás corrigiendo: existe. Y además empieza una etapa completamente distinta, porque la historia deja de ser solamente tuya y empieza a pertenecer también a cada persona que la lee.
—Compartís con tus seguidores el detrás de escena de tu trabajo. ¿Qué lugar ocupa tu comunidad de redes sociales en tu recorrido como autora?
—Un lugar muy importante. Me gusta mostrar no solamente el libro terminado, sino también todo lo que existe alrededor de escribir: las ideas, las dudas, las correcciones, los nuevos proyectos, las presentaciones. Las redes me permitieron tener un contacto muy directo con lectores y personas que quizás llegaron primero por un video y después terminaron acercándose al libro. Esa interacción hace que algo que suele ser bastante solitario, como escribir, también tenga una dimensión compartida.
—¿Qué devolución de una lectora o un lector te emocionó o te sorprendió especialmente?
—En primer lugar, me emociona que alguien elija dedicar parte de su tiempo a leer una historia que escribí yo. Y después me impacta mucho cuando me cuentan que se identificaron con algún personaje o con lo que estaban viviendo. Una lectora me dijo que se había sentido muy identificada con la historia y otra que estaba atravesando un momento de su vida en el que “se sentía Clara”. Ahí entendés que la historia ya dejó de ser solamente tuya y empezó a formar parte, de alguna manera, de la vida de quien la leyó.
—¿Qué conversación te gustaría que se abriera después de leer En otro tiempo, nosotras?
—Me gustaría que quedaran preguntas. Sobre las decisiones que tomamos por amor, sobre los momentos en que elegimos quedarnos o irnos, sobre aquello que postergamos creyendo que siempre habrá tiempo. Y también sobre la libertad de amar. No me interesa que todos los lectores lleguen a la misma conclusión; al contrario, me gusta la idea de que puedan discutir incluso con las decisiones de mis personajes.
—¿Qué parte de vos cambió después de escribir y publicar esta historia?
—Cambió mi relación con la escritura y conmigo misma como autora. Antes existía el deseo de escribir un libro; después de publicarlo entendí que quería seguir contando historias. También aprendí a soltar. Mientras escribís, podés controlar cada palabra. Cuando publicás, ya no podés controlar qué va a sentir cada lector, qué personaje va a querer más o qué interpretación va a hacer. Aprender a aceptar eso fue parte del proceso.
—¿Ya estás trabajando en una próxima obra? ¿Qué temas te gustaría explorar en el futuro?
—Sí. De hecho, En otro tiempo, nosotras no fue un punto de llegada sino el comienzo. Seguí escribiendo y tengo nuevos proyectos. Hay temas a los que vuelvo porque me generan muchas preguntas: los vínculos, la identidad, la memoria, el paso del tiempo, las decisiones, las pérdidas y las distintas formas que puede adoptar el amor. Me interesa especialmente poner personajes frente a situaciones que los obliguen a preguntarse quiénes son y quiénes quieren ser.
—Para quienes todavía no conocen la novela, ¿por qué los invitarías a leer En otro tiempo, nosotras?
—Los invitaría a leerla si alguna vez amaron a alguien en un momento complicado, si alguna vez se preguntaron “¿qué habría pasado si...?”, o si guardan en algún rincón de la memoria a una persona que, aunque el tiempo haya pasado, sigue perteneciendo a una versión de quienes fueron. Es una historia de amor entre dos mujeres, sí, pero sobre todo es una historia sobre los vínculos, las decisiones y aquello que el tiempo transforma sin conseguir borrar del todo.
—La frase de presentación señala que “las buenas historias siempre encuentran su camino”. ¿Qué camino esperás que encuentre esta historia en la vida de sus lectores?
—Espero que encuentre un camino propio en cada persona. Una vez que un libro llega a manos de un lector, deja de significar solamente lo que significaba para quien lo escribió. Quizás para alguien sea una historia de amor, para otro una historia sobre las decisiones, para alguien más un recuerdo de una persona que pasó por su vida. Si En otro tiempo, nosotras consigue que alguien cierre el libro y se quede unos minutos pensando, recordando, sintiendo o incluso preguntándose algo sobre su propia historia, para mí ya encontró un camino.
