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Talento
Mily Porcel persigue su sueño en el doblaje y prepara sus propias canciones: “Jamás dejen de soñar”
Tiene 24 años, es de Florencio Varela y se forma como actriz de doblaje mientras desarrolla proyectos como cantante, coverista, modelo y cosplayer. Tras comenzar imitando personajes desde chica, ahora trabaja en un mini álbum propio y sueña con prestar su voz para una producción profesional.
Milagros Micaela Porcel tiene 24 años, es de Florencio Varela y trabaja para convertir dos pasiones que la acompañan desde chica en su profesión: el doblaje y la música. Conocida como Mily, actualmente se encuentra en formación como actriz de voz, realiza covers, canta, modela y comenzó a incursionar en el cosplay, mientras prepara un proyecto musical con canciones propias.
Su vínculo con ese mundo nació mirando películas de Disney después del jardín. El Rey León, que todavía considera su favorita, despertó su interés por la música y la actuación. En el patio de su casa imaginaba formar parte de aquellas historias, cantaba e imitaba personajes hasta aprender por su cuenta a modificar voces y utilizar el español neutro.
Años después decidió grabar su primer fandub interpretando a Hanako Kun y comenzó a publicar sus trabajos en TikTok. La respuesta que recibió la impulsó a continuar, aunque posteriormente perdió la posibilidad de audicionar oficialmente para el personaje porque no contaba con el título necesario.
La dificultad económica para costear sus estudios de locución tampoco la llevó a abandonar. Mily continuó practicando y amplió su trabajo hacia los covers hasta conseguir una participación profesional: prestó su voz para la introducción de un proyecto musical de Hard Rock y Power Metal llamado Altervaj, donde también participó el actor de doblaje Juan Carlos Tinoco.
Entre sus principales referentes menciona a Alfonso Obregón, Luis Carreño, René Pinochet e Isabel Martiñón dentro del doblaje latino, además de Mamoru Miyano, Hiroshi Kamiya, Yūki Kaji y Natsuki Hanae en Japón. Fuera de ese trabajo también dibuja, comenzó a tatuar, crea coreografías y dedica buena parte de su tiempo a escribir canciones y buscar sus propias melodías.
Ahora tiene dos objetivos centrales. Prepara un mini álbum con composiciones propias y sueña con interpretar oficialmente a un personaje de una película, anime, serie o cortometraje. “La sola idea de poder escuchar mi voz sería mi mayor sueño”, contó.
Después de los obstáculos que atravesó desde sus primeros trabajos, Mily resume su recorrido con un mensaje que busca trasladar a quienes persiguen una vocación: “Jamás, pero jamás dejen de soñar”. Para ella, cada intento fallido puede convertirse en una oportunidad para volver a empezar y seguir trabajando por aquello que quiere conseguir.
