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Más que modelaje
Daniela Olivera quiere abrir una academia inclusiva con lugar propio y espacio para todos
Daniela Olivera comenzó en el modelaje en 2016 y hoy sueña con consolidar una academia inclusiva con espacio propio para recibir a personas que muchas veces quedan afuera por prejuicios o discriminación.
Daniela Olivera encontró en el modelaje mucho más que una salida laboral. La instructora salteña decidió transformar su experiencia personal en un proyecto inclusivo donde personas de distintas edades, géneros y discapacidades puedan encontrar un espacio de contención, aprendizaje y crecimiento personal.
La historia comenzó en 2016, cuando Daniela ingresó como alumna del productor salteño Alejandro Leal. Según contó, fue él quien le abrió las puertas al mundo del modelaje y le enseñó no solo el trabajo arriba de una pasarela, sino también la organización, producción y preparación integral detrás de cada desfile.
Con el paso del tiempo decidió independizarse y crear su propia escuela. Actualmente lleva adelante un espacio inclusivo donde reciben desde chicos pequeños hasta adultos mayores, sin imponer estereotipos físicos ni barreras vinculadas a discapacidades o identidades de género. “No existe el ‘vos podés y vos no’”, resumió al explicar la filosofía con la que trabaja.
Daniela aseguró que muchos de los chicos que llegan a sus clases lo hacen atravesados por situaciones de bullying, baja autoestima o discriminación. Por eso, explicó que busca construir “otra casa” para quienes necesitan sentirse contenidos y acompañados dentro de un ambiente distinto.
Además de desempeñarse como instructora, también trabaja como emprendedora independiente y creadora de contenido en redes sociales, donde comparte parte de su actividad profesional. Bajo el usuario “daanniikk89”, tanto en Instagram como en TikTok, difunde contenidos relacionados con el modelaje, las clases y la inclusión.
En el plano personal, contó que gran parte de su tiempo está dedicado a su hija, quien recibió un diagnóstico de autismo el año pasado. “Yo promovía la inclusión sin saber que también me iba a tocar vivirlo desde adentro”, expresó al hablar sobre cómo esa experiencia terminó fortaleciendo todavía más su mirada sobre el trabajo que realiza.
Su principal objetivo a futuro es poder consolidar una academia con espacio físico propio en Salta y ampliar el alcance de la propuesta. “Quiero que la gente sienta que tiene un lugar”, explicó Daniela, quien resume su proyecto con una frase que repite constantemente: “Incluir es crecer”.
