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Internacional | 19:34

Análisis

Educación y desigualdad: el límite que enfrentan las mujeres rurales en Perú

El 24 de enero es el Día Mundial de la Educación, en ese marco resulta clave analizar cómo las brechas que enfrentan las mujeres condicionan su participación productiva, restringen el acceso a oportunidades y afectan el desarrollo sostenible de las comunidades agrícolas.

En las zonas rurales del Perú, la educación de las mujeres sigue siendo un factor decisivo para el desarrollo del campo. Allí cumplen un rol central en la producción de alimentos y en el sostenimiento de las economías locales, pero lo hacen en condiciones de desigualdad que comienzan, en muchos casos, con un acceso limitado a la educación formal.

Según datos del Ministerio de Educación, en las áreas rurales el 23 por ciento de las mujeres mayores de 15 años no sabe leer ni escribir. A esta cifra se suma una brecha de analfabetismo de 11 por ciento entre hombres y mujeres en dichas áreas, frente a una diferencia del 3 por ciento en zonas urbanas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Estas desigualdades inciden de manera directa en la capacidad de las mujeres para acceder a información, incorporar nuevas tecnologías, mejorar procesos productivos y participar en cadenas de valor más amplias.

La interrupción temprana de las trayectorias educativas es otro de los desafíos persistentes. El 19 por ciento de jóvenes de entre 15 y 24 años dejó sus estudios por embarazo o matrimonio, una situación que afecta principalmente a las mujeres y que tiene un impacto duradero en su autonomía económica (INEI).

A nivel nacional, además, persiste una brecha de 10 puntos porcentuales en el acceso a la educación secundaria entre hombres y mujeres, lo que limita el acceso a formación técnica vinculada al sector agrícola y rural.

“Cuando una mujer rural queda fuera del sistema educativo, no solo se restringen sus oportunidades individuales: se debilita la capacidad productiva de toda la comunidad”, señala Anna Romanelli, Gerente Global de Educación y Emprendimiento. “La educación es una herramienta clave para que las mujeres puedan tomar decisiones informadas, mejorar sus emprendimientos y fortalecer su autonomía económica”.

Estas brechas educativas se reflejan luego en el plano económico. Incluso cuando las mujeres acceden a estudios superiores, ganan en promedio un 28% menos que los hombres (INEI). A esto se suma que el 26 por ciento de las mujeres de entre 15 y 25 años no estudia, no trabaja ni recibe formación, según ONU Mujeres, lo que restringe las posibilidades de innovación y crecimiento en territorios donde la diversificación productiva resulta clave.

A pesar de este contexto, las mujeres continúan siendo protagonistas del entramado productivo peruano. Representan el 39,3 por ciento del total de personas emprendedoras del país y lideran 1.3 millones micro y pequeñas empresas, muchas de ellas vinculadas a actividades agrícolas y rurales, de acuerdo con el Ministerio de Producción. Para muchas mujeres, el emprendimiento se convierte en una estrategia para generar ingresos, sostener a sus familias y fortalecer sus comunidades.

Invertir en educación con enfoque de género en el ámbito rural no solo mejora las condiciones de vida de las mujeres, sino que fortalece la seguridad alimentaria, dinamiza las economías locales y contribuye al desarrollo sostenible del país. En ese sentido, la agenda regional seguirá profundizando este debate.

En 2026, Lima será sede del GLI Forum LATAM, un espacio que reunirá a personas líderes, inversionistas y organizaciones para reflexionar sobre inversión con enfoque de género, educación y emprendimiento como motores de transformación social.

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