Argentina | 17:55
Desafíos estratégicos
Día Mundial de la Energía: la industria enfrenta más riesgos y mayor presión por el retorno de las inversiones en IA
Cada 14 de febrero, el Día Mundial de la Energía vuelve a poner en foco un debate que ya no es teórico. El sector atraviesa un punto de inflexión gracias a la mayor demanda, la transición energética y la presión sobre infraestructuras críticas. Un informe global de Kyndryl pone el foco en los desafíos y decisiones estratégicas que definirán la industria en 2026.
La transformación del sistema energético es una cuestión estratégica en materia de competitividad, desarrollo y confianza. En el Día de la Energía, el contexto global está marcado por la digitalización acelerada y una mayor presión sobre infraestructuras críticas: las decisiones que hoy tomen las compañías del sector definirán la estabilidad del sistema en los próximos años.
“La confiabilidad energética ya no depende solo de cuánto se genera, sino de cuán preparados están los sistemas para anticipar fallas, adaptarse al cambio y operar en escenarios cada vez más complejos”, señaló Alejandro Álvarez, director de negocios estratégicos de Kyndryl Argentina, al analizar los desafíos del sector. “La energía se volvió un activo estratégico, y eso exige una mirada integral que combine tecnología, datos y personas”.
Esta visión se ve reflejada en los resultados del Energy & Utilities Readiness Report de Kyndryl, un estudio global que analiza el nivel de preparación del sector frente a la disrupción tecnológica y los riesgos emergentes.
Según el informe, el 88% de los líderes de energía y utilities a nivel global experimentó al menos una interrupción cibernética significativa en el último año, una cifra superior al promedio de otras industrias. Sin embargo, solo el 32 por ciento afirma sentirse preparado para enfrentar riesgos externos, como eventos climáticos extremos o cambios regulatorios.
Para mercados como la Argentina, donde la estabilidad del sistema eléctrico es clave para la atracción de inversiones, estos datos ponen en agenda la necesidad de acelerar la modernización del sector. La combinación de inteligencia artificial, plataformas avanzadas de datos y redes inteligentes aparece como una de las principales tendencias para ganar previsibilidad, resiliencia y eficiencia operativa.
El reporte también advierte que la presión por demostrar resultados es cada vez mayor: el 64 por ciento de los líderes del sector energético siente hoy más exigencia para mostrar el retorno de la inversión en IA que hace un año. Al mismo tiempo, persiste una brecha cultural: apenas el 29 por ciento describe a su organización como verdaderamente adaptable, aun cuando el 88 por ciento reconoce que la IA transformará por completo los roles laborales en el corto plazo.
En este escenario, la preparación del talento y la capacidad de liderazgo se vuelven tan relevantes como la infraestructura. “La confiabilidad del sistema energético del futuro no se construye solo con redes y algoritmos, sino con personas preparadas para operar y decidir en entornos cada vez más digitales y críticos”, concluyó Álvarez.
