Arte & Música | 19:51
Identidad rockera
VIDEO | Federico Luque avanza como solista y proyecta nuevos desafíos musicales para 2026
El cantante habló sobre sus comienzos en la música, la influencia del rock en su formación, la experiencia de tocar solo con guitarra, la decisión de lanzarse como solista y los objetivos que se plantea para seguir profesionalizándose.
Con un proyecto solista construido a pulmón y una identidad fuertemente ligada al rock, Federico Luque atraviesa una etapa de consolidación artística. Desde Caseros, repasa sus inicios, su vínculo con la música, el desafío de ser solista y los objetivos que se propone para seguir creciendo durante 2026.
—¿Cómo estás, Federico?
—¿Cómo están? Antes que nada, quería agradecer inmensamente por esta oportunidad que me están dando, así como a muchos artistas independientes a los que también les dieron la posibilidad de participar.
Soy un artista independiente, solista, llevando adelante un proyecto que arrancó mucho más firme hacia finales del 2024 y comienzos del 2025. Todo a pulmón, hecho básicamente desde cero, tratando de construir día a día todo esto que lleva muchísimo tiempo y trabajo, pero que tiene su mérito. Eso se ve a la hora de presentar un show: la respuesta del público siempre fue muy positiva y eso vale más que nada, me pone muy contento.
—¿De dónde sos?
—Soy de Caseros, en Buenos Aires. Viví toda mi vida acá. Creo que hasta el último de mis días voy a estar acá; acá está lo mío, mi familia y mis amigos, todo lo importante que tenemos en la vida.
—¿Cuándo te encuentra la música?
—Primero les cuento que me centro más en lo que es la voz. Soy cantante, o busco e intento serlo, obviamente mejorando todos los días un poco, porque sin práctica ningún cantante estaría donde está hoy en día.
Mis géneros son bastante variados, siempre girando en torno a lo que es el rock, pero no uno muy cerrado. Puede ser un rock más Rata Blanca, otro más Airbag, pero también uno más nacional como Divididos, El Indio Solari o La Renga. No me gusta encasillarme en una sola cosa, siempre y cuando no salga de lo que es el mundo del rock.
Incluso las baladas siempre están ligadas a artistas conocidos dentro del rock. Creo que este estilo siempre fue parte de mí; desde que tengo uso de razón me crié escuchando a Bon Jovi y después, de grande, lo volví a encontrar. Más de adolescente comenzó mi etapa de querer lograr ser un músico o artista famoso. Es, más o menos, lo que me propongo año tras año: hacerme conocido.
Siempre creo que uno como artista no se quiere conformar con poco. Hay que volverse exigente con uno mismo, es parte de la vida y del trabajo para progresar en este sueño. Creo que cualquier artista ligado a la música sueña con tocar en River, y yo no soy distinto, aspiro a lo mismo. Tal vez, quién dice, hasta recorrer el mundo.
—¿Qué sentís cuando cantas?
—Si nos ponemos en un plano más profundo, diría que es el único momento donde la mente y el cuerpo se fusionan de una manera inexplicable. Es un momento en el que la mente se pone en blanco, pero a su vez pasan millones de emociones al mismo tiempo, y el cuerpo actúa en consecuencia a lo que se quiere demostrar a la hora de interpretar un tema.
Es como si todo fluyera hacia donde tiene que ir y, al final de todo, eso se siente con la respuesta de la gente cuando llega el momento de escucharme.
—¿Sos guitarrista?
—Sí, aunque este año me propuse mejorar muchísimo con la guitarra.
Mi primera guitarra fue un regalo a los 11 años y, como pasa con muchos instrumentos que se le regalan a un chico, muchas veces queda abandonada hasta que, mucho tiempo después, uno la vuelve a encontrar, o mejor dicho, ella lo encuentra a uno.
Considero que muchas veces uno no encuentra la música, sino que la música lo encuentra a uno. Cuando la guitarra me volvió a encontrar pensé que necesitaba ponerle más ganas a esto. Este año, bien o mal, llegué a hacer algo que nunca esperé ni imaginé, que fue tocar arriba de un escenario. De cantar tuve muchas oportunidades, pero estar solo con una guitarra y cantando a la vez fue, para mí, un logro muy importante en 2025.
—¿Cuándo elegís vos a la música?
—Toda esta locura de la música arrancó desde muy chiquito, como un juego. Tendría seis o siete años y estaba con una guitarra de plástico que no servía para nada y ni siquiera tenía pilas. Agarraba eso y automáticamente se convertía en cualquier instrumento: una guitarra, un bajo y hasta llegó a ser un saxofón.
Era un juego de niño que después quedó un poco abandonado, hasta que uno va creciendo y se da cuenta de que la música siempre estuvo de alguna forma u otra, tanto en momentos tristes como felices. Nos acompaña desde el primer día y lo hará hasta el último.
A los 14 o 15 años me metí en el mundo del glam y del rock de los ‘80 y ‘90. Mi vida cambió completamente porque entendí que eso era realmente lo que quería para mi vida: ser un artista y poder ser reconocido por eso.
Hoy el rock está un poco dormido, tal vez por otras generaciones, culturas o géneros, pero creo que uno no tiene que traicionarse. Si arrancó con un estilo, no tiene que abandonarlo y debe seguir peleando por eso.
—¿Fuiste parte de una banda?
—También a los 14 o 15 años soñé con tener una banda. En ese momento no se dio, sino muchos años después, cuando estuve cuatro años en una. Luego decidí ser solista.
Mientras tanto, y hasta el día de hoy, nunca dejé de buscar formar una banda o meterme en una, con la responsabilidad que eso conlleva. En mi vida no quiero tomar la música como un hobby, quiero que sea mi estilo de vida y dedicarme al 100 por ciento a esto.
—¿Cuándo llega el momento de ser solista?
—Después de muchas idas y vueltas, con ideas y visiones distintas sobre el futuro musical dentro de la banda, decidí que mi camino tenía que hacerse a un costado y empezar con esta carrera solista.
A veces se torna difícil, porque muchos lugares les cierran la puerta a este tipo de artistas y prefieren bandas. Pero creo que toda acción tiene su respuesta. En mi caso fue encontrar virtudes que no sabía que iba a descubrir y enfrentar desafíos en soledad que, finalmente, dieron buenos resultados.
—¿Qué le diría el adulto que sos hoy al niño que jugaba con esa pequeña guitarra?
—Es difícil resumirlo, pero básicamente le diría que no se rinda nunca. Que en el camino se va a encontrar con muchas piedras que en su momento fueron diamantes y que lo van a hundir, pero que aproveche tocar fondo para que el impulso hacia la superficie sea más fuerte.
Que no se sienta mal por ser débil ante malos comentarios, porque en un futuro eso lo va a llevar a ser lo que hoy es: un adulto con un sueño de niño que todavía tiene que cumplir. Que no dude de que hay mucha gente que lo apoya y que esa gente va a inclinar la balanza hacia el lado positivo. Es un camino pesado, pero vamos a llegar, nos lleve el tiempo que nos lleve.
—¿Cuál es tu propósito para este 2026?
—Me propuse lograr avances con la guitarra, poder formar una banda y recorrer lugares. Seguir adelante con esto, interactuar y profesionalizarme para lograr mi sueño.
Quiero agradecer a mi familia, que es la que me apoya, y a mi papá, que hoy es la persona que me acompaña y consigue los lugares para tocar. No es sencillo lograrlo siendo solista, pero se puede y estoy muy agradecido.
También quiero agradecer nuevamente esta oportunidad de poder darme a conocer. Yo creo que un artista sin la gente no es nada, así que a quienes les interese conocerme o escucharme les dejo mis redes. Finalmente, les deseo un buen año a todos y que este 2026 llegue con todo, que desde ahora el camino sea cuesta arriba.
