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Arte & Música | 19:33

Producción independiente

Jhosemaria De Niro prepara nuevos álbumes en español y cuestiona el rumbo cultural de Occidente

Con una carrera construida al margen de las modas y los mandatos del mercado, Jhosemaria De Niro celebra el impacto internacional de su obra mientras avanza en nuevos proyectos discográficos en español y sostiene una mirada crítica sobre el estado actual del arte y la cultura en Occidente.

Con cifras que lo ubican entre los artistas argentinos más escuchados en plataformas digitales a nivel global, Jhosemaria De Niro reflexiona sobre el alcance internacional de su obra, la relación entre arte y mercado, la decadencia cultural en Occidente y el rumbo de su producción musical, marcada por la independencia estética y la búsqueda de identidad.

— Según el informe anual del distribuidor Tunecore, durante 2025 alcanzaste 41 millones y medio de ventas de tus tracks en tiendas digitales. Además, Tribeca New York Music confirmó un fuerte alcance en países de Europa del Este, Asia, Oceanía e Islas del Pacífico. ¿Qué opinión te genera esta noticia?

— Sabía de mi fuerte consolidación en países anglófonos. El resto me llena de satisfacción, me sorprende y entusiasma, pues llegar al gusto de tanta gente gracias a las plataformas digitales internacionales justifica el esfuerzo, la inversión y la decisión de insistir en un repertorio que no sigue ninguna moda y que solamente es la manifestación de mi alma libre, que nunca estuvo atada a tendencias ni a consejos de especialistas en marketing.

Agradezco a Tribeca New York Music la paciencia y el coraje de resistir varias presiones. Muchas veces cargué sobre los hombros de Ana Vives, mi esposa, y sobre los míos propios, los riesgos que la compañía enfrentaba al recorrer un camino de canciones alejado de los arquetipos internacionales que dicta Occidente.

En muchos de esos países lejanos no interesa el show business. A pesar de ser sociedades atravesadas por tragedias, todavía conservan cierta candidez respecto del arte en general.

— ¿No te sentís obligado a recorrer personalmente parte del territorio de esos países?

— En este momento de mi vida sería algo imposible de realizar. Además, se va reforzando el concepto que expresó una superstar del mundo del cine: “Cuanto menos te muestras, más te quieren ver”.

— ¿Qué querés decir cuando afirmás que esas sociedades conservan cierta candidez respecto del arte?

— He comprobado en otras ramas, como la pintura, que esas sociedades son menos influenciables que la sociedad occidental. Las nuestras están muy atadas al snobismo y a los arquetipos que crea una minoría con poder económico que detenta el monopolio de la comunicación.

Si mirás el estado de vulgaridad en el que se encuentran muchas manifestaciones artísticas, celebrarás que elijan eludir la publicidad. Me parece bien que desconfíen de nosotros.

— Solés mostrarse polémico. ¿Creés que las artes están en decadencia en Occidente?

— No pretendo generalizar. Pero tomemos ejemplos concretos: comparemos lo que fue la Nueva Trova Cubana con lo que hoy escuchan muchos latinoamericanos. Comparemos la Trova Rosarina de los años 80 con lo más difundido del rock argentino actual. Lo mismo sucede en el folklore.

Respecto de la pintura, he visto exposiciones en Buenos Aires que dejan mucho que desear. Hay muchísimo talento, pero poca oportunidad para mostrarlo. Siempre se imponen los grupos de comunicadores, como ocurre con la ropa: una minoría decide cómo deben vestir las mayorías, y estas obedecen como corderos.

— ¿Creés que sos alguien especial dentro de ese contexto?

— Absolutamente no. Soy, desde niño, alguien que no obedece mandatos de minorías subidas a una torre de marfil.

— ¿Por qué desde hace un tiempo te vestís como un gaucho de la pampa húmeda?

— Vivo entre Europa y América, adonde regreso con frecuencia. En Europa y Estados Unidos es normal ver a pueblos de Oriente Medio o África vestir sus atuendos típicos con orgullo y sin complejos.

La incursión en el mundo anglófono me produjo una saturación íntima. Tengo tres componentes latinos en mi cultura: Argentina, Italia y Francia. En distintos momentos se impone alguno de ellos. Los seres humanos somos estructuras complejas y combinadas.

Hoy me he volcado a la indumentaria nacional argentina, tratando de escapar de la ropa que imponen las casas de moda. A nadie debería sorprenderle. Incluso sé que hay una corriente que empieza a imitar esta conducta. Se trata de volver a las fuentes, y me parece saludable. La indumentaria criolla es muy bella.

— ¿Qué escucharemos próximamente dentro de tu producción musical?

— El 6 y el 8 de agosto de 2025 aparecieron dos volúmenes dedicados a la música de Astor Piazzolla. El 28 de enero de 2026 se publicó el álbum Just Memories, en inglés.

Ahora mismo estamos trabajando en nuevos álbumes, esta vez en castellano, con canciones exclusivamente de mi autoría. No sabemos cuándo estarán terminados, pero calculo que nos llevará todo el año 2026 y parte del 2027, Dios mediante.

— ¿Seguís con la actividad de cría de caballos?

— Es solo una pasión, sin razones económicas. Igual que la música, es un grito de libertad y de amor.

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